TIERRA SANTA: NAZARET

Tierra Santa: Nazaret

Tierra Santa: Nazaret.

Datos históricos:

El poblado estaba situado en una pequeña colina rodeada de otras mayores. Hay restos de presencia humana desde el s. XX antes de Cristo.

En tiempos de Jesús tenía una extensión de 200 x 150 m, poco más de lo que hoy ocupa la propiedad de la Custodia. Se le calcula una población de cien a doscientos habitantes.

Era un pueblo humilde dedicado a la agricultura, como lo manifiestan los graneros, aljibes, molinos de grano y de aceite, lagares y la abundante cerámica local, sacados a la luz en las excavaciones. Sus casas, unas cuarenta, estaban construidas con piedras sin labrar y grutas de almacén debajo o al lado, otras tenían habitaciones excavadas en la roca de la ladera, con construcción al exterior o un simple voladizo de ramas.

Durante la época bizantina no parece que se repoblase mucho más, quizás debido a la cercanía de Séforis. Y lo mismo sucedería en la época cruzada.

Fue ocupada por los franciscanos en 1620, aunque no se les permitió construir ninguna iglesia hasta 1730.

Descripción del lugar:

Comienzan las excavaciones en 1955, y la construcción de la basílica en 1963, siendo consagrada en 1969.

Ésta se compone de dos plantas:

En la planta baja, a nivel inferior al de la nave encontramos la gruta de la Anunciación, con restos de la construcción bizantina del s. V (algunas columnas y los muros de un lateral y del ábside que hoy ocupa una sillería), al igual que los restos de la basílica cruzada de 1099, que era de dimensiones muy parecidas a la edificación actual.

En las excavaciones se descubrieron restos de una construcción sinagogal del s. III cuyos muros se situarían en el espacio elevado ante la gruta y acotado por la bancada de piedra. A esta construcción pertenecen las bases de las columnas con diversos grafitos que se conservan en el museo. Junto al edificio judeocristiano está la tina tomada por baptisterio. Hay una pequeña cavidad al oeste de la gruta, dedicada por un diácono de Jerusalén llamado Conon, que puede ser un memorial del mártir Conon (+250), de cuyo martirio Eusebio recoge este testimonio: “Soy de la ciudad de Nazaret de Galilea, soy de la parentela de Cristo, al que rindo culto desde mis antepasados”.
La gruta, desde fechas muy tempranas, fue aislada del resto de la ladera y ampliada para el culto. En el s. XVII los franciscanos abrieron la escalera que daba acceso al monasterio. La construcción actual ha querido mostrar con la oscuridad y la conservación de los restos arqueológicos el misterio del anonadamiento del Verbo: Aquí se hizo carne.

La primera planta está llena de luz. En el suelo un gran óculo con balaustrada permite contemplar en la planta baja la Gruta. Esta planta

acoge a la parroquia de la comunidad latina, es la Iglesia, primicia de la humanidad que ha sido elevada con la Encarnación del Verbo. Una puerta abierta al norte da salida al patio desde donde se accede al museo y las excavaciones.

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